Anticipan medidas de seguridad para el G-20

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Los dos explosivos de manufactura casera que los activistas anarquistas detonaron en la tarde de anteayer confirmaron una de las previsiones que había elaborado el Gobierno de cara al G-20. El Ministerio de Seguridad y los organismos de inteligencia ya confeccionaron mapas de contingencia frente a la cumbre que reunirá en Buenos Aires a los líderes de las grandes potencias del mundo. En el capítulo local, ya esperaban la irrupción de estos grupos violentos durante las distintas manifestaciones anticumbre.

“Haremos más allanamientos, es bueno desarticularlos antes”, señalaron desde Seguridad. En ese ministerio aseguran que también tienen en la mira a grupos anarquistas chilenos, uruguayos y brasileños, que manifestaron intenciones de viajar a la Argentina. Rastreándolos -en buena parte en redes sociales- trabajan las divisiones de inteligencia de las fuerzas de seguridad federales y la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal (DNIC), además de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).

“Es lógico que estos grupos aparezcan en el G-20. Si uno lee lo que dicen en las redes se vislumbra que ven la cumbre como el mejor momento para mostrarse”, evaluaba ayer un funcionario de Seguridad.

“Esto no va a pasar de largo”, dijo ayer Mauricio Macri en una entrevista con una emisora de La Pampa. El Presidente agregó que para el G-20 “hay un plan muy profesional y serio, siguiendo con lo que se había hecho en las ediciones anteriores”, y convocó a “un trabajo combinado entre fuerzas de seguridad, jueces y fiscales”.

En la tarde de anteayer se registró una explosión en el cementerio de la Recoleta. Fue en el mausoleo del coronel Ramón L. Falcón, jefe de la Policía Federal a comienzos del siglo XX. La activista anarquista Anahí Esperanza Salcedo manipuló incorrectamente la bomba casera, que detonó antes de tiempo mientras se tomaba una selfie y le provocó profundas heridas en la cara. Horas después, otro activista arrojó una bolsa con tubos y cables, similar a un artefacto explosivo, en el patio delantero del juez federal Claudio Bonadio . Lo hizo detonar la policía.

Ayer, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich , dijo que ambos atentados tuvieron “absoluta conexidad”. En rigor, los activistas que protagonizaron uno y otro hecho pertenecen a grupos distintos, pero los investigadores registraron que coincidieron en eventos y reuniones. La activista de Recoleta pertenece a la casa anarquista de la calle Pavón al 2300, donde ayer fueron detenidas diez personas, mientras que el joven que atacó a Bonadio, Marcos Viola, integra el grupo Comunidad Anarquista.

El ministro de Justicia, Germán Garavano , dijo ayer que el Gobierno va a “redoblar las alertas” en materia de seguridad después de los atentados. El ministro, a diferencia de otros funcionarios, sostuvo que es prematuro asociar estos hechos al G-20. “Está garantizada la seguridad del G-20 con un operativo con todas las variables analizadas desde hace meses. El Gobierno está tranquilo”, dijo Garavano.

Desde hace semanas se reúne todos los lunes, en la Casa Rosada, una mesa de seguridad nacional. De las reuniones participan el jefe de Gabinete, Marcos Peña; Bullrich; Garavano; el ministro de Defensa, Oscar Aguad; el canciller Jorge Faurie, y el jefe de la AFI, Gustavo Arribas. Los mapas de contingencia son reportados luego a Hernán Lombardi, el funcionario que quedó a cargo de la coordinación de la Unidad Técnica G-20.

“Es el operativo mejor organizado de la historia, pero también el más peligroso de la historia”, reflexionaba ayer un alto funcionario del Gobierno.

El Gobierno tiene en carpeta 33 actos, manifestaciones y eventos culturales anticumbre que prevén realizar decenas de organizaciones sociales locales y grupos altermundistas. En especial ponen atención a una masiva marcha del movimiento Fuera G-20-FMI, prevista para el viernes 30 de noviembre, y que hasta ayer no había definido lugar de concentración (ver aparte).

La previsión del Gobierno es que a esos colectivos pacíficos podrían plegarse otras “células” anarquistas con acciones violentas. Según señalaron dos fuentes oficiales el Gobierno planea proponer un acuerdo a las organizaciones sociales que integran Fuera G-20-FMI para mantener la movilización alejada del perímetro de seguridad en torno a la cumbre. Incluso prevén ofrecerles un escenario para garantizarse el control sobre la situación.

Voceros del colectivo anticumbre anticiparon que no quieren que “se reprima su derecho a manifestarse” y señalaron que aún no acordaron el recorrido que seguirá la marcha.

En paralelo a las previsiones frente a contingencias locales, el Gobierno maneja de manera confidencial el capítulo de prevención del terrorismo. Con una ciudad blindada, en las fronteras (en especial en la Triple Frontera) extremaron los controles migratorios sobre la base de información provista por distintas embajadas con datos sobre personas sospechosas. El espacio aéreo, en tanto, será custodiado por el Ministerio de Defensa. “Les recomendamos a los que viven en la zona de la cumbre que se muden por unos días”, bromeaba ayer un funcionario. Enseguida frunció su ceño.

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